Producción ovina de Lanco, Máfil y Lago Ranco se caracteriza por razas especializadas en la producción de carne

La producción ovina de las comunas de Lanco, Máfil y Lago Ranco de la Región de Los Ríos se caracteriza por ser extensiva con uso de razas especializadas en la producción de carne, como la Suffolk Down (52%) y Texel (20%) y sus cruzamientos; desarrollada en pequeñas superficies; con problemáticas que deben ser enfrentadas desde el punto de vista agropecuario y social, y con oportunidades que permitirán potenciar este sector.

Esta información es parte de los resultados obtenidos el segundo semestre de 2020 el marco del proyecto ciencia-empresa código VCE90011, titulado “Desarrollo de innovación y adopción de tecnologías para generar capital social en la cadena de valor de la carne ovina de la Región de Los Ríos”, iniciativa que es financiada con recursos de la provisión FIC del Gobierno Regional de Los Ríos.

La Dra. Silvana Bravo, Directora de este proyecto, académica del Instituto de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias (FCAA) de la Universidad Austral de Chile, señala que se encuestó a 104 productores de las comunas de las mencionadas comunas. Entre los resultados obtenidos, se destaca que esta producción ovina es desarrollada en una superficie promedio de 6 hectáreas, por mujeres cuyo rango de edad fluctúa entre los 50 y 64 años, y con un ingreso familiar mensual menor a $250.000.

La investigadora agrega que este rubro es considerado como prioritario por los encuestados, pues la mayoría lleva más de 15 años desarrollando esta actividad, considerada por ellos como “una tradición familiar”, que convive con rubros secundarios como los bovinos de carne, hortalizas y berries, principalmente.

Asimismo, esta actividad ganadera cuenta con asesoría técnica de los programas de PRODESAL y PDTI del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) en un 100% de los encuestados.

Pero ¿Cuáles son las principales problemáticas que enfrentan los productores de este rubro en la región?

Ante esa interrogante la Dra. Bravo, actual coordinadora de Vinculación con el Medio de la FCAA, explica que, dentro de las principales debilidades, que se identifican en los productores ovinos, se encuentra la estacionalidad y baja productividad de sus praderas, las cuales son principalmente naturalizadas. Representando estas un 70% de la superficie total destinada a la alimentación de los ovinos. “Estos factores se intensifican debido a la escases hídrica, reflejado en las bajas cargas animales que presentan los sistemas productivos”, subraya.

“Hay que trabajar en mejorar la fertilidad del suelo para aumentar la producción de forraje de las praderas naturales; también es necesario desarrollar estrategias de rotación de cultivos forrajeros. Además, de establecer especies que se adapten mejor al estrés hídrico”, destaca la académica.

Sostiene que estas estrategias, deben ir acompañadas de capacitaciones teóricas y prácticas que muestren in situ a los ganaderos la importancia de la rotación de potreros (pastoreo rotativo), y del ajustar la carga animal (número de ovinos/ha) para mantener de forma sostenible los recursos forrajeros. “El propósito es aumentar sus producciones de kilogramos de carne por hectárea, las cuales son muy bajas”, recalca la docente de la UACh.

Ventajas de la Producción Ovina

«Una de las principales ventajas que tiene la producción ovina de la Región de Los Ríos es que se trabaja con razas especializadas en la producción de carne. Además, sus sistemas utilizan bajas cantidades de agroquímicos, e insumos veterinarios, lo cual confiere la característica de ser sistemas productivos naturales. Existen manejos definidos en el rebaño y se establecen recursos forrajeros de invierno para realizar estrategias de suplementación al pre y postparto”, indica Silvana Bravo.

Agrega que en este proyecto “estamos trabajando en caracterizar la calidad de la canal y la carne de los corderos producidos en estos sistemas extensivos en base a praderas naturalizadas, focalizando esfuerzo en su calidad nutricional, para hacer promoción de esta carne”.

Se trata- explica- de apoyar a los productores en la generación de charcutería (jamón, salame y hamburguesas) para agregar valor a los animales de descarte, todo asociado a una creación de una marca mixta (un tipo de sello de origen) para el registro en INAPI del “Circuito Turístico del Cordero de Los Ríos”, entre Lanco, Máfil y Lago Ranco, en el cual se podrá comprar corderos, comer un asado al palo y otras preparaciones, comparar textilería ovina y hacer agroturismo ovino.

Finalmente, sostiene que en ese contexto, la asociatividad es muy importante, pues facilita la entrega de información a las agrupaciones que tienen objetivos de trabajos definidos, facilitando la toma de decisiones: “La asociatividad en pequeños agricultores permite generar nuevas oportunidades de comercialización en mercados formales”, concluye la investigadora.